Divorcio

el plan de Dios consiste en que un hombre y una mujer se casarían para el resto de sus vidas. En la Biblia Dios dice que odia el divorcio y lo permite sólo por motivos muy específicos. Rezo que usted busque Su sabiduría en todas sus decisiones.

Soy un joven de dieciocho años de edad. Hace poco acepté a Cristo como mi Salvador, y pienso casarme dentro de poco. Mi problema es que mis padres se separaron cuando yo era pequeño y mi padre se unió a otra señora con la que tiene seis hijos. Como es natural, yo necesito ver a mi papá, pero cada vez que lo visito he notado que se suscitan problemas entre é1 y su señora. Yo quisiera que usted, hermano Juan, me diera un consejo para poder ver a mi papá y no crearle situaciones de aflicción.

Cuando leí su carta, no pude menos que sentir tristeza por su condición de hijo abandonado. Como usted sabe, son muchísimos los casos en que se repite la historia. En varias cartas que he contestado en este programa he descubierto que la infidelidad conyugal, los celos, la ingratitud y muchos otros problemas de carácter moral son los que ocupan lugar primario en estas consultas.

El caso suyo es muy particular porque mientras usted tiene necesidad de ver a su papá, y de seguro é1 lo quiere mucho a usted, no pueden disfrutar de un momento juntos a causa de la señora actual. Creo que usted puede hacer varias casas: una es la de abstenerse de visitar a su papá para no ocasionarle disgustos a la señora; otra puede ser la de buscar a su papá en lugares estratégicos donde no esté presente esa señora que tanto le molesta; otra puede ser, que usted mismo le pida a su papá que lo visite a usted aunque esto le podría ocasionar disgustos a su mamá.

Por otra parte, usted que ya es mayor comprenderá que la compañera actual de su papá tiene razón al sentirse incómoda con la presencia suya. A ninguna mujer le gusta que su marido esté unido al pasado, y esto es fruto de la inseguridad emocional. De manera que para que todo resulte bien, más vale que usted hable con su papá, y programar sus entrevistas con él en un lugar adecuado.

Y ahora en lo que toca a su noviazgo, quiero decirle que me parece que debe pensarlo muy bien. Un joven de dieciocho años no está emocionalmente preparado para asumir las responsabilidades de jefe de un hogar, a menos que posea una buena profesión que le garantice cierta seguridad económica. Afortunadamente, usted es cristiano. De manera que no será nada difícil traerlo a este razonamiento. Hay por allí un conocido refrán que dice: “Boda y mortaja del cielo bajan.” De manera que si esto es así, es Dios quien proporciona la compañía para cada soltero.

Si su novia está de acuerdo con nosotros en que deben ser guiados por la voluntad de Dios en todo, será beneficioso para los dos esperar que el Señor decida. Mientras tanto, sigan ustedes fieles al Señor queriéndose con fidelidad también, y esperando el tiempo adecuado para unir sus vidas en el santo vínculo del matrimonio.

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